PEDRO LAGOS: Nace en 1832. Al declararse la guerra del pacifico, se encontraba en Santiago, teniendo la misión de organizar un regimiento de infantería, creando así al Santiago. El 20 de Mayo de 1879, él con su regimiento zarpaba a bordo del Rimac con rumbo a Antofagasta. Luego de un breve periodo en Antofagasta el regimiento Santiago fue estacionado en Tocopilla y luego al caserío de Quillagua, luego a Jazpampa en 1880.
Las actuaciones del coronel Lagos desde el comienzo de la guerra, habían llamado la atención del ministro en campaña don Rafael Sotomayor y como lo tenia bien considerado decidió nombrarlo Jefe de Estado Mayor General, para que atesorara al general Escala, nombramiento que no le pareció bien debido a la mala relación existente entre ambos, por lo cual al poco tiempo Lagos renuncio al cargo, pidiendo permiso de volver a Santiago.
Al renunciar el general Escala, Lagos vuelve al ejercito como primer ayudante del estado mayor del general Baquedano. Para realizar el asalto a las posiciones peruanas apostadas en Arica, Baquedano busco el hombre indicado para la tarea con solo 150 cartuchos por soldado, eligiendo al coronel Lagos.
El coronel divisa de inmediato la enorme dificultad a que estaba abocado pero como era hombre de carácter y recursos acepto la misión.
Las fuerzas que se pusieron a disposición de Lagos eran: Regimientos Buin, 3º y 4º de Línea, Lautaro y el batallón Bulnes más dos escuadrones del Carabineros de Yungay y dos del Cazadores a caballo. En total 5.600 hombres.
Amanecía el día 7, cuando las unidades chilenas alcanzaban sus líneas de ataque. Entre las sombras dormía la ciudad y la masa del morro se recortaba a lo lejos. Había calma en el paisaje y la camanchaca cubría la tierra arrastrándose sobre la arena. Se había ordenado que las unidades avanzaran en completo silencio, tratando de no delatar su presencia. El plan de Lagos fue perfecto y el Morro de Arica cayo en poder de los chilenos en 55 minutos. Fue una de las acciones más brillantes de la guerra y todo fue obra del coronel Pedro Lagos.
Fallece en Concepción el 8 de enero de 1884, cuando aun no se había firmado la paz con Perú.
JUAN JOSÉ SAN MARTÍN: En las montañas que se encuentran al oriente de Chillán, allí donde encontraron refugio los Pincheira, se encuentra Coihueco lugar donde se levantaba la rústica cabaña de un labrador de apellido San Martín. En ella arrullado por el viento que agitaba los corpulentos robles y el río Chillán que se desliza cercano, saltando entre las rocas de su cauce y el refugio de los pumas que en la noche salen a buscar su sustento.
A muy temprana edad, perdió a su madre y hasta los catorce años permaneció en el hogar junto a sus hermanos, endureciéndose en la tarea de labranza. Su escasa educación, adquirida en una escuela parroquial no le permitía aspirar a un desempeño mejor en la ciudad, pero llevado por su ambición de ser más, se marchó un día con el consentimiento de su padre en busca de otros horizontes, y sus pasos lo condujeron a Chillán, lugar de guarnición en ese entonces del "Batallón 4º de Línea". Apenas en el bozo de la pubertad, era el 1º de octubre de 1854 y se cumplían cuarenta años del Desastre de Rancagua, ¿Era acaso ese día un recuerdo o un presagio en su vida de soldado y la gloria lo elegía para ponerlo al servicio de la Patria? La historia, más tarde, iba a recoger su nombre y la fama a coronarlo de lauros en las laderas del Morro inmortal, cuando en pos de su bandera y al frente de su tropa dejó caer su espada, vencido por la muerte.
Así, llegamos a la última etapa en la vida de este hombre que dedicó gran parte de su existencia a la Institución, lejos de una mujer y de una hija, que quedaron en Santiago, cuando el clarín de la guerra llamó a los chilenos a defender el norte. El 14 de febrero de 1879, fecha de la ocupación de Antofagasta en la Guerra con Bolivia, marchó con su Regimiento a esa ciudad y el 23 de marzo participó en el Combate de Calama. A las órdenes de otro héroe, Eleuterio Ramírez, se hizo notar por su valor y fue herido en una oreja. En reconocimiento a su conducta se le otorgó, el 28 del mismo mes, el grado de Sargento Mayor.
En la tarde del 6 de junio de 1880, Juan José San Martín, era elegido con sus soldados para atacar en primera fila junto al 3º de Línea, y arrancar de manos del enemigo la formidable fortaleza de Arica. Chile esperaba de sus hijos un sobrehumano esfuerzo y los colores de su bandera irían al frente para indicarles el camino.
El 7 de junio, día memorable para Chile, la aurora comenzaba a emerger del fondo de la noche y su luz teñía las crestas de los Andes. Los cóndores despertaban abriendo sus alas para iniciar el vuelo; los pumas regresaban a sus guaridas después de la caza nocturna, mientras los corazones de los soldados chilenos, que estaban tendidos en la pampa, latían con fuerza, atentos a escuchar las voces de sus Comandantes de ¡Al Morro Muchachos!.
La hora había llegado con la penumbra que anunciaba el día y en medio del silbar de las balas, el "4º de Línea" avanzó hacia las trincheras enemigas llevando al frente a su bravo Comandante. Sin escatimar esfuerzos atacaron los reductos del fuerte de cerro Gordo y desde allí, en incontenible carga se lanzaron sobre las posiciones que defendían la plazoleta del Morro y en medio de una lluvia de balas, chocar de bayonetas y de corvos con sus hojas cubiertas de sangre, lograron la victoria. Pero el "4º de Línea", había experimentado una baja que nadie podía reponer; quizás el destino o los caprichos de la vida, que nunca da nada gratis, había cobrado su precio y una bala lo hería de muerte en el vientre, dejándolo tendido en tierra al Comandante Juan José San Martín, a pocos metros de la cima del Morro.
FRANCISCO BOLOGNESI: Nació Lima, en la calle Caylloma, el 4 de noviembre de 1816. Su padre fue italiano: Andrés Bolognesi, sobresaliente violoncelista, director de orquesta, oriundo de Génova, llegado al Perú en 1810. Su madre, arequipeña: Juana Cervantes Pacheco. Tuvo tres hermanos: Margarita, Manuela y Mariano.
Francisco trabajó en el comercio, explotó cascarilla, coca y café en las montañas de Puno. Entró al arma de artillería en enero de 1854 con el grado de teniente coronel y actuó en varios enfrentamientos y campañas militares. En 1860 viajó a Europa a comprar armamento. Tenía el grado de Comandante General de Artillería en 1871, cuando se retiró del Ejército, contaba entonces con 55 años. En 1868 se desempeñó como gobernador civil del Callao.
Al estallar la guerra con Chile ofreció sus servicios y fue destacado, en condición subalterna al ejército que debía guarecer Tarapacá. Casado con doña Josefa La Puente y Rivero, tuvo cuatro hijos: Margarita, Federico, Enrique y Augusto. Estos dos últimos murieron heroicamente en las batallas por la defensa de Lima.
Para el ejército peruano Bolognesi es con Cáceres lo que Grau para la marina. Cada año los cadetes juran ante su recuerdo de fidelidad a la bandera. Buques de guerra, provincias, caletas, colegios, puentes, calles, avenidas, teatros, clubs deportivos llevan sus nombres. Casi no hay población peruana sin monumentos o bustos suyos. Sus retratos adornan las oficinas públicas como también casas y tiendas humildes. Lo mejor que el Perú de la reconstrucción pudo albergar, en Grau y en Bolognesi y en Cáceres se inspiró.
ALFONSO UGARTE: Nació en la Ciudad de Tarapacá del Perú el 13 de Julio de 1847, sus padres fueron Don Narciso Ugarte y Doña Rosa Vernal. Siendo adolescente su madre lo envía a estudiar a Valparaíso (Chile) donde recibe una esmerada educación. En 1868 culmina sus estudios y retorna al país, instalándose en Iquique, donde se dedica al comercio.
Permitiendo un conflicto con Chile, Alfonso Ugarte decide organizar con su propio dinero un Batallón, integrado por obreros y artesanos de Iquique al que denominó "Batallón Iquique N°1", estaba conformado por un contingente de 465 hombres, de los cuales 36 eran oficiales. Este ejército fue puesto a disposición del Ejército del Sur, que comandaba el General de División Juan Buendía, participó en las batallas de San Francisco y Tarapacá en esta última fue herido y en esas condiciones hizo la penosa marcha de Tarapacá hasta Arica.
En Arica participó en las dos juntas de guerra que realizó el Coronel Bolognesi, en los cuales se acordó defender la Plaza. Fue el Comandante General de la VIII División donde peleo brava y heroicamente hasta ser muerto por los soldados chilenos en el Asalto y Toma del Morro de Arica
La historia peruana consigna que el Coronel Ugarte sacrificó su vida por la Patria, lanzándose a caballo al abismo desde la cima del Morro por la ladera, evitando que el Pabellón Nacional cayera en manos del enemigo.
Hay distintas versiones al respecto pero nadie puede desconocer el heroísmo con que el Coronel Alfonso Ugarte y las tropas peruanas se defendieron en inferioridad numérica “quemando hasta el último cartucho” como prometiera el Coronel Bolognesi.
Extraído de distintas páginas de Chile y Perú. Espero que lo puedan digerir
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